POR JUAN FERRER ALPERA, EDITOR DE SECTOR DEL JUEGO
El pasado fin de semana andaba el país, no el diario monclovita, España digo atribulado, presa de los nervios. El presidente del gobierno, don Pedro Sánchez Pérez-Castejón se tomaba unos días de reflexión. ¿De vuelta el Pedro enamorado? No, ésta vez el asunto iba de elecciones sí o no. Y el pueblo se puso a deshojar la margarita. Y hasta se cruzaron apuestas en uno u otro sentido. Conociendo el espíritu trilero del personaje cabía esperar sorpresa ( y hasta alguna pirueta marca sanchista) .
La incógnita se desveló. Salió el presidente con su andar chulito habitual para comunicar que habrán urnas. Dijo que se lo había dicho al Jefe del Estado (no a Franco, al que suele desenterrar de vez en cuanto, si no al Rey Felipe VI, al que dispensa una tirria mal disimulada) y entró directo en campaña electoral, con dos cataplines, sin vergüenza ninguna.
Hizo un llamamiento don Pedro exclusivamente para los suyos y para los de ultraizquierda que son casi lo mismo.
Habló de los que pisotean el parlamento, de incrementar la mayoría progresista, de acabar con los poderosos que oprimen a los débiles, de repartir pisitos entre los okupas y sus afines, de acabar con los áticos de los que están forrados, de seguir haciendo lo que ningún gobierno ha hecho nada más que el suyo que ha sido ponerse a la cabeza del mundo en mejoras sociales. Y siguió autoalabándose y poniendo en estado de alerta máxima a sus votantes: ojo que viene el ogro de la ultraderecha que recortará las pensiones, perseguirá a gais y lesbianas, acabará con las fiestas de acampada en la Puerta del Sol y les quitará los subsidios a los que ni trabajan ni quieren.
En plena efervercencia preelectoral don Pedro continuó ignorando a media España y centrándose en su arenga consistente en espolear a exclusivamente al rojerío. A los otros que les den. Y recurrió al guerracivilismo al no pasarán y a la letanía de los pobrecitos contra las élites opresoras.
Los expertos en escribirle el relato, los ochocientos que chupan de la teta monclovita, deberían haberle recomendado una pizca de discreción, de neutralidad, de respeto a millones de ciudadanos que no comulgan con su ideología en la que, por cierto, se alinean muchos ultras. Don Pedro a partir de ahora recurrirá al tensionado máximo de la calle, a la algarada y lo que le convenga a él, a sus intereses políticos, el resto le trae sin cuidado. Más de media España no le interesa. Y la otra tampoco. Aquí sólo hay sanchismo El que protagoniza el más alto, más guapote y más mentiroso. Lo demás, tonterías.











