El presidente de ASMAREM Madrid, Carlos Liébana, analiza EN EXCLUSIVA PARA SECTOR la evolución del parque de máquinas B1 en la Comunidad de Madrid y el descenso de los locales de hostelería que cuentan con estos equipos. Liébana advierte del impacto que esta tendencia está teniendo sobre las empresas operadoras y reclama adaptar la oferta recreativa a los nuevos modelos de hostelería, además de plantear medidas como una máquina B “light” con menor premio y fiscalidad reducida.
Los datos del primer semestre de 2026 muestran que ya son 142 menos los locales de hostelería con máquinas instaladas respecto al cierre de 2025. ¿Qué factores están detrás de este descenso y qué impacto está teniendo en el sector?.
Los factores detrás de este descenso son los mismos que llevamos sufriendo desde hace tiempo. El tipo de hostelería tradicional de finales de siglo tiende a menos, siendo sustituido por otro tipo de locales especializados y/o franquicias, donde sus gestores no contemplan la instalación de máquinas recreativas.
El impacto para nuestro sector es negativo. Una menor oferta de locales de hostelería donde instalar las máquinas, con demanda creciente por parte de los operadores de juego, lleva consigo el descenso de los ingresos brutos y del margen comercial.
Mientras las máquinas B1 continúan descendiendo, las B2 instaladas en salones, bingos y casinos aumentaron en 2025 en 127 máquinas y 397 puestos. ¿Cómo se interpreta desde ASMAREM y ANDEMAR MADRID esta evolución diferenciada entre ambos segmentos?.
La evolución está muy relacionada con la respuesta anterior. Mientras que los locales de hostelería con máquinas instaladas disminuyen, los locales específicos de juego mantienen cierta estabilidad. Cuentan con una oferta de juego amplia y tienen la posibilidad de poder aumentar el número de puestos de juego, con una fiscalidad inferior a la que supone el aumento de máquinas. Ésto unido a que también son lugar de encuentro social como ocurre en los locales de hostelería clásica, explica este ligero crecimiento.
¿Qué medidas consideran necesarias para frenar la pérdida de locales de hostelería que cuentan con máquinas B1 y garantizar la continuidad de esta actividad dentro del modelo de ocio y entretenimiento de los establecimientos?.
En este aspecto, contemplamos dos opciones: A corto plazo podría ayudar a mantener el parque actual la posibilidad de instalar una máquina B «light» con premio menor y tasa fiscal reducida. La otra más importante, continuar con la evolución de las máquinas recreativas actuales para que resulten interesantes al cliente final y tengan encaje en los nuevos tipos de hostelería.
Entre 2019 y 2025 se ha perdido un 23% del parque de máquinas tipo B1 en la Comunidad de Madrid. ¿Qué consecuencias está teniendo esta evolución para la hostelería y para las empresas operadoras?.
Tremendamente lesivas. No solo se reduce el parque de máquinas, también han desaparecido empresas operadoras y con ellas parte del tejido empresarial del sector. Ampliando la perspectiva temporal, en la Comunidad de Madrid, hemos pasado de 1.450 empresas operadoras inscritas en 2.005 a 811 en 2025. La sostenida concentración de empresas operadoras obliga a la reducción del margen comercial, que a futuro es casi imposible de recuperar. Para la hostelería no hay respuesta porque es su propia evolución la que viene ocasionando la pérdida de parque de máquinas B1.















