POR JUAN FERRER ALPERA, EDITOR DE LA REVISTA SECTOR DEL JUEGO.
Lo de Johnny Ortiz es un no parar. Un no darse ni un minuto de descanso para que ZITRO se reinvente de manera constante. Su equipo de técnicos, avivados y en estado de alerta permanente por la inquietud de un jefe que no cesa en sus planteamientos creativos y de expansión de la compañía, revolucionan y asombran a los mercados del mundo por su genialidad para sacar productos cada vez de mayor impacto, más seductores de cara a los usuarios, con mayor chispa y emoción y por descontado que más rentables para los operadores.
Lo de Johnny y ZITRO es todo un tratamiento empresarial donde la palabra innovación es un proceso que empieza y no se sabe cuándo termina. Un proceso imaginativo que traspasa todas las barreras por el hecho de que abre las puertas a nuevas propuestas de ocio, superior a las anteriores, que logran el objetivo deseado: la diversión garantizada para un jugador que disfruta de momentos de ocio extraordinarios nunca vividos hasta entonces.
Las empresas que no aciertan a reinventarse al final naufragan víctimas de su anquilosamiento, su conformismo o su desidia. Todo lo contrario de lo que sucede con ZITRO a la que Johnny ha sabido dotar de un espíritu de ir a más mediante el trabajo concienzudo, la investigación y el análisis de las demandas de los jugadores. Fruto de ése compromiso es la confección de un catálogo que se multiplica en cuanto a su originalidad y su poder de atracción. La transformación de sus propuestas lleva un ritmo acelerado, se acopla perfectamente a las singularidades de todos los países y deslumbra por su genialidad por su talento para asombrar.
ZITRO está protagonizando una carrera de fondo que lo lleva a la meta del liderazgo internacional por su tremendo esfuerzo para reinventarse que está marcando época en la historia del recreativo mundial. La obra construida por Johnny Ortiz y su equipo de grandísimos profesionales es digna de estudio en las grandes escuelas de negocios. Hay que tomar nota de su inventiva, de su incesante ir más allá para revolucionar el universo del juego y lograr su objetivo: entretener y emocionar como nadie. De eso Johnny es doctor cum laude.














