Brasil afronta el reto de consolidar su mercado regulado de apuestas frente a la ilegalidad

| 28 de septiembre de 2026

La regulación del mercado de apuestas en Brasil ha generado inversiones, nuevas estructuras empresariales y la implantación de sistemas de cumplimiento y control. Desde el sector se reclama ahora reforzar la supervisión y combatir la oferta ilegal como vía para consolidar el modelo regulado.

Las empresas que han apostado por Brasil han tenido que adaptarse a un marco regulatorio exigente, obteniendo las correspondientes autorizaciones, realizando inversiones, incorporando tecnología y sistemas de cumplimiento y creando estructuras profesionales para operar en un mercado sometido a la supervisión del Estado.

En este contexto, el sector defiende que los retos asociados a la actividad deben abordarse mediante una mejora de la regulación y un refuerzo de los mecanismos de inspección y control, en lugar de debilitar el mercado legal.

Uno de los principales argumentos es el riesgo de que una eventual restricción de la oferta regulada desplace parte de la demanda hacia operadores ilegales. Estos canales quedan fuera de los mecanismos de protección que ofrece el mercado autorizado, como los controles de identificación y acceso, las restricciones para menores, los sistemas de autoexclusión, las políticas de juego responsable o la supervisión administrativa.

La seguridad jurídica constituye otro de los elementos señalados por las empresas que han invertido en el país. La creación de un marco regulatorio y la concesión de autorizaciones han permitido movilizar capital nacional e internacional, generar empleo y desarrollar estructuras específicamente adaptadas a las exigencias del mercado brasileño. Desde esta perspectiva, cambios abruptos en las reglas pueden afectar a la confianza de los operadores que han realizado inversiones bajo unas determinadas condiciones regulatorias.

La defensa del mercado regulado no implica, según este planteamiento, ignorar los problemas asociados al juego. Al contrario, cuestiones como el juego problemático, la publicidad irresponsable o la actividad de los operadores ilegales requieren medidas específicas y una supervisión efectiva.

El reto pasa así por seguir perfeccionando el modelo brasileño, reforzar los controles y garantizar que la actividad regulada pueda ofrecer mecanismos efectivos de protección al jugador, al tiempo que se combate la oferta ilegal.

“Regular es controlar. Prohibir es perder el control”, resume el planteamiento, que reivindica la consolidación de Brasil como un mercado legal, competitivo y sometido a supervisión.