Hablamos, EN EXCLUSIVA, con Juan Carlos Pérez, presidente de la asociación de bingos APEBI sobre el futuro proyecto de decreto de Canarias.
¿Qué representa para los bingos la obligatoriedad de la distancia de 200 metros entre salones de juego y bingos para así no se puedan intercalar entre ellos?
Interpretamos esta decisión dentro de una política general de la Administración orientada a evitar la concentración de locales de juego como una forma de ordenar el sector del juego en general, que respetamos. Históricamente ya venimos operando bajo criterios de planificación territorial más restrictivos, como la exigencia de distancias de hasta 750 metros entre salas de bingo.
Lo que no nos gustaría es que se malinterpretase esta medida y se vinculase a problemáticas de otros subsectores del juego que no se corresponden con la realidad del sector del bingo, ni se contemplase como una equiparación normativa que diluya la singularidad del bingo con respecto a los salones de juego. Ambos subsectores representan realidades diferentes, tanto desde el punto de vista administrativo, social o económico, que requieren tratamientos regulatorios específicos.
¿Es necesario establecer un límite autonómico de 45 salas de bingo o se necesita una libertad de aperturas?
La planificación del sector del juego es una herramienta que forma parte de la política de todas las Administraciones públicas para con el sector del juego. Históricamente nuestra actividad siempre ha estado contingentada y aún así la demanda de licencias nunca ha superado a la oferta existente. Contemplando la realidad actual de las salas no creo que sea un problema prioritario del sector su planificación.
¿Actualmente cuál es el mayor desafío del sector del bingo en las Islas?
La adaptación de la fiscalidad a la realidad y singularidades del bingo. Se trata de una cuestión estructural que condiciona directamente el modelo de gestión de la sala y la viabilidad de muchas empresas del sector y, por tanto, el mantenimiento del empleo y de la actividad económica que generan.














