Un estudio de OKTO PAYMENTS identifica un nuevo patrón de consumo en América Latina y destaca el creciente impacto en el igaming y apuestas

| 9 de abril de 2026

Hay una escena que se repite en distintos sectores del comercio digital. Un consumidor ve una oferta en su teléfono y decide comprarla en el acto. Otro, desde su casa, mira un partido y hace una apuesta en el entretiempo. Un tercero detecta un movimiento del mercado e intenta ejecutar una inversión. Contextos diferentes, mismo patrón: la decisión ocurrió en segundos, sin planificación, y si el sistema de pagos de la plataforma no puede seguir ese ritmo, el momento se pierde y la venta se esfuma.

Este es el comportamiento que una nueva investigación de OKTO PAYMENTS, proveedor de servicios de pago, identifica como la Economía del Impulso: un entorno donde las transacciones se disparan de forma instantánea y se ganan o se pierden en milisegundos.

El estudio «Playing Differently in LatAm: How a New Generation of Players is Redefining the Payment Experience», realizado con 620 consumidores y empresas en Brasil, Argentina y Chile, revela que el consumo digital espontáneo ya domina el comportamiento de compra en la región y que la mayoría de las empresas aún no ha adaptado su infraestructura de pagos a ese ritmo.

Más del 95% de los encuestados afirma haber realizado compras, apuestas o inversiones en línea sin haberlo planeado, mientras hacía otra cosa. Para el 37,5%, este tipo de consumo espontáneo representa más del 30% de toda su actividad digital en un mes determinado.

El desafío para las empresas comienza en el momento en que los pagos no logran igualar la velocidad de toma de decisiones del consumidor. Según la investigación, el 87,9% de los usuarios espera que un depósito o pago se procese en menos de 60 segundos. Entre la Generación Z y los Millennials, más de la mitad (52,5%) quiere que se resuelva en menos de 30 segundos.

Cuando se supera ese umbral, las consecuencias se hacen evidentes: el 29% abandona la transacción en ese mismo momento, sin volver a intentarlo. Otro 48% dice que lo intentará más tarde, pero en un contexto impulsivo, esa intención rara vez se convierte en una visita de regreso.

Los momentos de alta demanda llevan las plataformas al límite

El consumo impulsivo no crece gradualmente a lo largo del día. Se dispara en ventanas cortas, provocado por un evento externo, como un gol, una oferta relámpago o un titular del mercado. Más de la mitad (55,6%) de los comerciantes encuestados reporta que un tercio de su volumen total de transacciones se concentra en los primeros cinco minutos tras ese detonante específico.

Y precisamente en esas ventanas de alta intensidad, los consumidores son aún menos tolerantes a cualquier fricción. El estudio muestra que casi el 40% de los usuarios afirma tener menos paciencia ante las demoras en situaciones de impulso, justamente cuando están más motivados para completar la transacción.

«Estamos presenciando un cambio fundamental: los pagos ya no son una función de back-end, son el momento en que los ingresos se capturan o se pierden», afirma Andre Boesing, Director General para el Sur de LatAm en OKTO PAYMENTS. «En la Economía del Impulso —o como también puede llamarse, la Economía de la Espera Cero— la conversión no depende de la intención, sino de la velocidad. Si no puedes procesar en segundos, no estás compitiendo.»

Las empresas reconocen el problema, pero aún no lo han resuelto

La investigación deja al descubierto la brecha entre lo que los comerciantes comprenden y lo que realmente ofrecen. Tres de cada cuatro (75,9%) reconocen que los pagos instantáneos son fundamentales para retener clientes. Pero casi la mitad (47,4%) admite que las demoras y la fricción en los pagos ya están afectando sus tasas de conversión y retención en la práctica.

Esa desconexión también se refleja en cómo las empresas interpretan lo que los usuarios realmente valoran. El estudio revela que el 28,8% de los encuestados señala el acceso inmediato a los fondos como el principal factor para permanecer en una plataforma, por encima del precio, la variedad de productos y el servicio al cliente. Es el indicador más citado entre todos los atributos evaluados en el estudio.

«Los consumidores ya se han adaptado a las experiencias en tiempo real, pero los pagos no han terminado de ponerse al día», agrega Andre. «La brecha entre la rapidez con que las personas deciden y la rapidez con que las empresas pueden procesar es donde la fricción se convierte en pérdida de ingresos. Las transacciones más valiosas de hoy ocurren en las ventanas de tiempo más pequeñas. Los momentos pico no solo incrementan el volumen, sino que comprimen las expectativas. Los sistemas que funcionan bien en condiciones normales suelen fallar exactamente cuando más importa.»