La Junta de Castilla y León ha concedido este año autorización a 24 establecimientos de Valladolid para la organización del tradicional juego de las chapas durante la Semana Santa. Además de la capital, la actividad se desarrollará en Alcazarén, Castrodeza, Cigales, El Campillo, Herrera de Duero, La Seca, Mayorga, Medina del Campo, Mojados, Nava del Rey, Padilla de Duero, Santovenia de Pisuerga, Tordesillas, Torrelobatón, Tudela de Duero, Villalón de Campos, Villanueva de los Caballeros y Zaratán.
El consejero de la Presidencia, Luis Miguel González Gago, destacó que “el juego de las chapas es una tradición clave que forma parte de la identidad de la Semana Santa en numerosos pueblos de Castilla y León. Por ello, desde la Junta autorizamos la conservación de esta costumbre, proporcionando seguridad jurídica a sus organizadores y protegiendo a los jugadores frente a posibles comportamientos incorrectos”.
El juego, practicado tradicionalmente entre Jueves Santo y Domingo de Resurrección, mantiene una profunda raíz cultural, especialmente en zonas rurales, y se cree que se originó a partir del sorteo realizado por los soldados romanos para decidir quién se quedaría con la túnica de Jesucristo antes de su crucifixión.
La dinámica consiste en lanzar dos monedas conocidas como ‘perras gordas’, intentando adivinar si ambas caerán cara o cruz. Los participantes se agrupan alrededor de un corro dirigido por el ‘baratero’, que debe abonar una tasa administrativa de algo más de 30 euros para organizar el juego. Las apuestas se realizan con dinero en efectivo y bajo la supervisión del organizador, quien también actúa como banca.
El juego está regulado por el Catálogo de Juegos y Apuestas y el Reglamento regulador de la actividad, que establecen la necesidad de autorización administrativa, la prohibición de apuestas sobre bienes, animales o inmuebles, y la posibilidad de jugar en espacios cerrados o al aire libre con permisos municipales, siempre a más de 100 metros de centros educativos. Este año no se han solicitado partidas al aire libre.
Entre las infracciones administrativas se consideran graves la organización de partidas clandestinas, manipulación del material de juego, impago a los jugadores y conductas irrespetuosas.
González Gago concluyó que “esta tradición representa, sobre todo, una forma de socialización y de diversión colectiva, y en ningún caso debe existir engaño en su práctica”.
Esta medida garantiza la continuidad de una costumbre histórica que combina juego, cultura y convivencia social en Castilla y León.














