Un cambio normativo en el estado de California podría transformar de forma radical el funcionamiento de los llamados “card rooms”, limitando la oferta de juegos como el blackjack y generando un fuerte impacto económico en el sector.
La nueva regulación, que entra en vigor el 1 de abril, prohíbe determinadas modalidades de juego similares al blackjack tradicional —incluyendo aquellas en las que se puede superar los 21 puntos— y restringe incluso el uso de términos como “blackjack” o “21”. Esta medida podría suponer, en la práctica, el fin del conocido “California Blackjack”.
El impacto ya ha encendido las alarmas en municipios como Commerce y Bell Gardens, que dependen en gran medida de los ingresos generados por estas salas. Ambas ciudades han declarado una emergencia fiscal ante la previsión de una fuerte caída en la recaudación.
Según estimaciones oficiales, el sector podría enfrentarse a pérdidas de hasta el 50% en ingresos y empleo. Las autoridades locales advierten de que esto afectaría directamente a la financiación de servicios públicos esenciales como seguridad, infraestructuras y programas sociales.
Ante este escenario, los gobiernos municipales han planteado subidas de impuestos para compensar el impacto económico, mientras el sector del juego observa con preocupación una normativa que podría redefinir por completo el modelo de negocio de estas salas en uno de los mayores mercados de Estados Unidos.














