Los sorteos extraordinarios del Día del Padre celebrados en 2026 por Loterías y Apuestas del Estado y la ONCE vuelven a evidenciar dos modelos diferenciados dentro del juego público en España, tanto en volumen económico como en estructura de premios.
En términos de recaudación, la Lotería Nacional se sitúa claramente por encima, con una emisión cercana a los 150 millones de euros y un reparto de 105 millones en premios, lo que refuerza su posición como uno de los sorteos de mayor peso en el calendario anual. Por su parte, el cupón extraordinario de la ONCE, aunque sin cifras oficiales de recaudación, se mueve en un volumen inferior, estimado en decenas de millones de euros.
En cuanto a los premios, la ONCE destaca con el mayor galardón individual, que alcanza los 17 millones de euros por cupón, superando los 15 millones por décimo ofrecidos por la Lotería Nacional. Sin embargo, el modelo de SELAE se caracteriza por una mayor dispersión de premios, con una estructura que favorece la distribución entre un número más amplio de participantes.
Las diferencias también se reflejan en la experiencia de juego. Mientras la Lotería Nacional mantiene un sistema tradicional basado en números completos y una alta frecuencia de premios menores, el cupón de la ONCE presenta un formato más sencillo y concentrado, con menos premios intermedios pero mayor peso en los grandes importes.
Desde el punto de vista de la rentabilidad, la Lotería Nacional ofrece un retorno aproximado del 70% de la recaudación en premios, frente al 55%-60% habitual de la ONCE, lo que la sitúa como una opción más favorable en términos matemáticos para el jugador.
En conjunto, ambos sorteos reflejan estrategias complementarias: la Lotería Nacional apuesta por el volumen y la distribución, mientras que la ONCE se centra en premios más elevados y una mecánica más directa.














