Rápida y eficaz reacción de Sportium ante indicios de una posible suplantación de identidad de un usuario

| 9 de marzo de 2026

David, vecino de Sitges, recibió una carta de Binance que incluía una tarjeta de crédito vinculada a su nombre. Al no ser cliente de la plataforma de intercambio de criptomonedas, sospechó inmediatamente que se trataba de un caso de suplantación de identidad y decidió presentar una denuncia ante los Mossos d’Esquadra.

La denuncia dio lugar a un procedimiento judicial que actualmente sigue abierto en los juzgados de Vilanova i la Geltrú. Sin embargo, mientras el caso continúa en investigación, el afectado ha sufrido un nuevo intento de fraude relacionado con el uso de sus datos personales.

Según explicó el propio David, el pasado 22 de febrero su identidad fue verificada en la plataforma de apuestas Sportium, aunque esto no llegó a traducirse en la apertura de una cuenta ni en la realización de operaciones. Al detectar el movimiento, alertó de inmediato a la empresa, que solicitó documentación para justificar la denuncia.

El afectado presentó entonces una nueva denuncia por usurpación de identidad ante la Guardia Civil y aportó un documento que demuestra su inscripción en el Registro General de Interdicciones de Acceso al Juego, una herramienta destinada a impedir que una persona pueda participar en actividades de juego online con su nombre.

Tras revisar la documentación, Sportium procedió al “cierre definitivo” de la cuenta creada a nombre del denunciante al considerar que existían indicios de una posible suplantación de identidad.

David decidió inscribirse en este registro hace años, después de detectar el primer fraude vinculado a Binance. Meses más tarde, al revisar el borrador de su declaración de impuestos ante la Agencia Tributaria, comprobó que figuraban supuestas ganancias procedentes de apuestas en la web Bet365, además de ingresos derivados de operaciones con criptomonedas.

El vecino de Sitges sospecha que el origen del problema podría estar en un descuido ocurrido poco antes de los primeros movimientos fraudulentos. Según relata, semanas antes de recibir la carta de Binance dejó olvidada durante varias horas una mochila con su documentación personal en una barbería del municipio a la que acudía con frecuencia. Desde entonces, asegura, ha tenido que enfrentarse a múltiples gestiones administrativas y denuncias para demostrar que nunca realizó esas operaciones.