Con un mensaje claro —declarar la guerra al hambre— se celebró en Barcelona una cena solidaria que puso en valor la cocina de aprovechamiento y la responsabilidad social.
El encuentro tuvo lugar en el Restaurante Semproniana, donde la chef Ada Parellada Garrell y su equipo transformaron alimentos descartados por criterios estéticos en propuestas gastronómicas de alto nivel, demostrando que el desperdicio cero es posible cuando hay creatividad y compromiso.
Durante la velada, Manos Unidas Barcelona, representada por su presidenta-delegada Mireia Angerri Feu, recordó la magnitud del desafío global: cerca de 700 millones de personas sufren hambre en el mundo.
El llamamiento fue directo: no se puede seguir rechazando alimentos aptos para el consumo por su apariencia o tamaño mientras millones carecen de acceso a una alimentación básica.
Empresas y entidades comprometidas
La cena solidaria contó con la colaboración de diversas organizaciones y compañías que aportaron productos y apoyo logístico, entre ellas:
Espigoladors
Organic Africa Chocolate
Bon Preu S.A.U.
Casinos Grupo Peralada
Familia Torres
El Rosal
Su implicación fue clave para convertir la velada en un ejemplo de colaboración entre sector social, empresarial y gastronómico.













