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DESDE LA AVENIDA Juan Ferrer

SELAE, a la caza del joven

19 de febrero de 2026

Lo de SELAE, con sus aires de dama ricachona, altanera y prepotente me altera el ánimo. Los dineros que derrocha, que son cuantiosos, salen de los bolsillos de los españolitos y es la Hacienda que pagamos todos la que se los inyecta. La entidad abre el grifo de los millones que salen de la casa a borbotones para costear sus carísimas campañas publicitarias. No se repara en gastos y se recurre a las agencias con los creativos top, los que nos venden sus historietas sentimentales y lacrimógenas cuando arriba la Navidad, los que nos tocan la fibra sensible para sacarnos los euros y los que recurren a todo tipo de estratagemas para que piquemos adquiriendo uno de sus tantos productos.
La noticia es que SELAE está dispuesta a invertir hasta 48 millones de euros con la intención puesta en el reforzamiento de la comercialización de sus productos. Han leído bien: son casi 50 kilos del ala los destinados a ganar más cuota de mercado porque en ésta parcela Loterías parece, y lo es, insaciable.

Ojo al cante. La prioridad de SELAE en estos momentos se centra en un objetivo clave: La captación de un público joven como consumidor de su múltiple oferta. Su ámbito de influencia pretende dejarse sentir, y vender, entre un segmento de la población que no aparece en la radiografía social de sus clientes fieles o más habituales. En el caso que nos ocupa se trata de una operación juventud que pone de manifiesto su clara intención de ampliar la base de sus jugadores mediante la suma del rejuvenecimiento clientelar.

Y digo yo: aquí en el juego privado se han encendido todas las alertas para que los jóvenes no caigan en las redes de la adicción. Todo es recurrir al argumento de los menores y a la divulgación de los peligros que para la juventud entrañan las prácticas de azar, no las públicas claro. Y como colofón de éste panorama SELAE no oculta su intención de tentar a los que están en la edad de la flor para que compren sus décimos, boletos, bonos, euromillones y no sé que más porque son productos, al parecer, inocuos, todos sin excepción. Los demoníacos son los otros.

SELAE, arrogante, timadora y derrochona. Celestina del juego público, perversa y embaucadora que intenta encandilar a los espíritus más tiernos para tocarles los bolsillos. ¿ Aquí el término adicción no existe ? Puto cinismo gubernamental.