El Cabildo de Tenerife vuelve a activar la hoja de ruta para desprenderse de sus tres casinos públicos —Casino Taoro, Casino de Santa Cruz y Casino Playa de Las Américas— pese a que atraviesan una etapa de estabilidad financiera y mejoras operativas.
El presupuesto insular del próximo ejercicio contempla una facturación conjunta superior a 18 millones de euros, una cifra similar a la de 2025. Aun así, el grupo de gobierno mantiene su intención de retomar el proceso de venta, frustrado en 2018 durante el mandato de Carlos Alonso, cuando el concurso quedó desierto.
El vicepresidente primero y consejero insular de Turismo, Lope Afonso, sostiene que los casinos atraviesan “un gran momento patrimonial, operativo y social”. Los presupuestos reflejan una consolidación progresiva de ingresos, rentabilidad y EBITDA, además de nuevas inversiones para renovar maquinaria y sistemas de gestión.
Entre las actuaciones previstas destacan:
Sustitución de máquinas recreativas tipo C.
Implantación de nuevo software de control en Santa Cruz y Taoro.
Modernización de instalaciones y mejora de la imagen corporativa.
Apertura del Casino de Santa Cruz a foros y eventos culturales, deportivos y económicos.
Resultados por centros
El comportamiento de cada sala muestra dinámicas distintas:
Casino Playa de Las Américas (Adeje): liderará la facturación con casi 7,6 millones de euros, un 13,4% más, tras la reforma integral de la sala. Se estima un beneficio de 1,6 millones.
Casino Taoro (Puerto de la Cruz): prevé ingresar alrededor de 7,5 millones, con un beneficio cercano a 2,6 millones, pese a haber cerrado el ejercicio anterior con una caída de casi un millón en ingresos por descenso en máquinas y mesas.
Casino de Santa Cruz (ubicado en el Hotel Mencey): proyecta 3,1 millones de euros en ingresos, un 21,5% más, con resultado positivo moderado. Parte del crecimiento se apoya en nuevas áreas temáticas como Zona Racing Canarias y el Túnel del Arte.
En conjunto, los tres complejos aspiran a igualar o superar los ingresos de 2024 y reforzar su atractivo para potenciales inversores.
Venta sobre la mesa, pero con matices
Aunque el Cabildo considera que la actividad no constituye un servicio público esencial, reconoce que se trata de activos estratégicos que aportan dividendos para financiar políticas insulares.
El intento de venta anterior fracasó en 2018 y quedó definitivamente desierto en 2019 al no poder la única empresa interesada cumplir las condiciones del pliego. En aquel momento la valoración rondaba los 25 millones de euros; hoy podría duplicarse, según estimaciones del mercado.
Mientras se prepara una nueva licitación, la corporación insular subraya que la estabilidad laboral ha mejorado tras recientes acuerdos con los trabajadores y que la modernización en marcha fortalece el posicionamiento de los casinos de cara a una futura enajenación.
Así, Tenerife encara una operación delicada: privatizar tres negocios rentables en un momento de recuperación y mejora, buscando maximizar su valor sin perder su peso económico y social en la Isla.













