Desde la denominada “nacionalización privada” de las salas de juego, el brillo y el ambiente que caracterizaban las noches en los casinos porteños han ido perdiendo protagonismo. La menor afluencia de apostadores y el deterioro en la calidad del servicio han marcado una etapa de transición para el sector, especialmente en los casinos flotantes de la Ciudad de Buenos Aires.
Fuentes cercanas a los reguladores señalan que los barcos no pueden continuar en un limbo judicial sostenido por medidas cautelares y que la Lotería de la Ciudad de Buenos Aires avanzaría, más temprano que tarde, hacia una nueva licitación bajo control estatal. En el Gobierno porteño pierde fuerza la alternativa de estatizar las salas al estilo de la provincia de Buenos Aires, aunque el futuro del esquema actual parece agotado: o se relicitan las concesiones o el Estado deberá asumir la operación.
En este escenario, tres nombres continúan siendo protagonistas del negocio.
El español Manuel Lao Hernández, fundador de Cirsa, mantiene el 50% del paquete accionario de la UTE que opera el Casino Flotante. La complejidad del contexto argentino fue uno de los motivos por los que decidió excluir las operaciones de Buenos Aires de la venta de Cirsa al fondo Blackstone en 2018, cuando la concesión original de los barcos estaba próxima a vencer.
Otro actor relevante es Federico de Achával, propietario de HAPSA —empresa que gestiona el Hipódromo Argentino de Palermo con concesión hasta 2032— y de la plataforma online BeyWarrior, que ha ganado terreno en un contexto económico recesivo donde el juego digital crece como alternativa de entretenimiento.
Completa el trío Ricardo Benedicto, conocido como el “zar del juego”, al frente de Inverclub y principal referente de Casino Club, uno de los mayores operadores del país, con presencia en múltiples casinos y salas de tragamonedas, además de intereses en el casino de Mendoza.
Mientras el sector aguarda definiciones regulatorias, el negocio de las apuestas presenciales se prepara para un nuevo capítulo que podría redefinir el mapa del juego en la capital argentina.













