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DESDE LA AVENIDA Juan Ferrer

Tremendos desequilibrios en los bingos autonómicos

2 de febrero de 2026

CEJ lo denunció una vez más con ocasión de ICE Barcelona. La patronal que lidera Fernando Luis Henar recurrió con ingenio a la alegoría para hablar de los tremendos desequilibrios económicos que existen entre los territorios autonómicos en lo que respecta al bingo. Habló de vasos llenos, medio llenos y vacíos que ponen de relieve el distinto rasero que se aplica, dependiendo del lugar, al tratamiento tributario que se dispensa al sector.

El vaso lleno lo simboliza hoy de manera prioritaria Andalucía. La Junta, y muy en particular su secretario de Hacienda, Manuel Vázquez, que tuvo la visión suficiente para llevar la aplicación de la fiscalidad a unos términos razonables. Y el resultado no se hizo esperar: dinamización ostensible de las ventas y freno a posibles cierres de salas con la consiguiente destrucción de puestos de trabajo. Un acierto de la Administración muy celebrado por las empresas y sus plantillas laborales.

El reverso del vaso vacío está en Cataluña y la Comunidad Valenciana.

Vasos totalmente vacíos. En el primero de los casos por una política de abandono manifiesto en materia legislativa que ha llevado al sector a un estado grave de postración económica de impredecibles consecuencias en caso de persistir durante más tiempo. En cuanto a la situación valenciana sólo cabe constatar la arribada del PP al gobierno sin que se haya adoptado la menor medida para paliar un panorama extremadamente sombrío que coloca al sector en la cola de la indigencia. Lo de Valencia es una esperanza política desvanecida y convertida en puro humo.

Instantánea distinta es la de Madrid con el vaso medio lleno. Allí han subido las ventas ligeramente, defendiéndose con el 20% de tasa que no ha sido suficiente para poner coto a la clausura de salas. La aspiración en estos momentos consiste en una revisión a fondo de la oferta de máquinas.

Lo del bingo en Cataluña y Valencia es intolerable y digno de una enérgica reprobación sectorial. No es admisible éste ensañamiento administrativo con sus empresas, ésta carencia absoluta de atención hacia sus problemas, este no querer saber nada de sus reivindicaciones. Intolerable y demostrativo de una insensibilidad que desacredita a los políticos que manejan el cotarro. A los que, por estás y otras cuestiones, esperemos que se les pase la debida factura.