Autor

DESDE LA AVENIDA Juan Ferrer

Lo de los trenes

27 de enero de 2026

Lo último de la red ferroviaria de nuestro país ha sido la tragedia de la semana pasada que tuvo por escenario Andalucía. Un drama que ha costado muchas vidas y que plantea muchas dudas y preguntas sobre un servicio de transporte que viene dando sobradas muestras de ineficacia e inseguridad hasta el extremo de fomentar el miedo entre sus usuarios.

Me asombra escuchar por boca del presidente del gobierno que ante una catástrofe como la descrita «asumirá sus responsabilidades». ¿ Le cabe otro papel al primer mandatario del gobierno que afrontar la responsabilidad que lleva inherente su función política?. Que semejante declaración sea interpretada por los medios afines al ejecutivo como un pronunciamiento digno de ser resaltado no deja de sorprenderme. Pero todo vale cuando la función informativa se pone al servicio del que paga y manda.

Si continuamos sacándole punta al manifiesto presidencial es que nada se concreta sobre hasta dónde llegará el ejercicio de las responsabilidades anunciadas. Se proclamaron con ocasión del apagón que mantuvo a oscuras a España durante un montón de horas y nada se ha sabido de las presuntas responsabilidades gubernativas.

Parece una tomadura de pelo el escuchar al presidente, y al ministro insultón y macarra, expresarse en un tono monjil, muy alejado de sus exabrupto mitineros, sobre un asunto de tantísima gravedad como el que afecta al descarrilamiento de los trenes, dándonos cuenta de un relato que no admite fallos en la gestión, que crea cortinas de humo verbales para eludir la constatación de gravísimas deficiencias y que, por supuesto, no admite la palabra dimisión ni de lejos. Faltarla más algo así en un equipo ministerial de probada solvencia. ¿ O no ?

Es la historia de un desmán más de una gobernanza política que si por algo se distingue es por su inutilidad manifiesta. Que en ocasiones como la presente se salda con muchas vidas perdidas y muchas incógnitas que a lo peor jamás serán despejadas. Dolor y lágrimas sin reparación posible.