Muchas aplicaciones de lotería adoptan técnicas de gamificación y elementos propios de los videojuegos para atraer y mantener a los usuarios, lo que puede tener consecuencias peligrosas. Aunque parecen simples juegos de azar, en realidad utilizan estrategias diseñadas para aumentar la permanencia y el compromiso del usuario, como misiones diarias, recompensas por fidelidad, tablas de clasificación y comparativas sociales. Estas mecánicas refuerzan comportamientos similares a los del entretenimiento interactivo, pero con un riesgo potencial de inducir adicción.
El fenómeno, conocido como «gamblificación», consiste en aplicar mecánicas de juego en contextos que no son estrictamente de apuestas, con la intención de influir en el comportamiento del usuario, fomentando apuestas más frecuentes y prolongando la actividad. Un ejemplo destacado son las «loot boxes» en videojuegos, que ofrecen recompensas aleatorias y que han sido relacionadas con comportamientos de riesgo y apuestas, ya que su estructura comparte similitudes con el azar monetario.
En resumen, muchas apps de lotería ya no solo venden boletos, sino que crean una experiencia que combina elementos de videojuegos, amplificando la dimensión psicológica del juego de azar y aumentando el potencial de inducir conductas adictivas.













