El Rasca Millonario de la ONCE ha repartido un premio de 500.000 euros en Valdemoro (Madrid), a través de un punto de venta próximo a un supermercado Mercadona.
Este caso vuelve a poner el foco en las diferencias de control entre los operadores. Mientras los salones de juego deben impedir el acceso a menores y personas inscritas en registros de autoprohibición, los puntos de venta de lotería se encuentran en espacios de acceso general, como supermercados y calles comerciales.
Aunque el acceso a estos establecimientos no implica que se vendan productos de juego a personas que tienen prohibido adquirirlos, la ausencia de controles de entrada plantea interrogantes sobre las garantías preventivas aplicadas en la venta de rascas. Una diferencia que reabre el debate sobre la necesidad de criterios de protección homogéneos para las distintas modalidades de juego.














