Lo nunca visto: ¡huelga general contra la oposición!

| 14 de octubre de 2026

POR JUAN FERRER ALPERA, EDITOR DE SECTOR DEL JUEGO

España, pobrecita, está viviendo situaciones surrealistas propias de un esperpento de don Ramón María del Valle Inclán. Situaciones que por lo inéditas, lo incongruentes y lo pintorescas provocan la hilaridad y la indignación al propio tiempo. Lo último lo protagonizan los sindicatos UGT y CCOO, los que llevan ocho años chupando a lo grande de la teta gubernamental, que les da para mucho, mariscadas incluidas, y que durante dicho período han estado callados como muertos y bailando al son que tocan don Pedro, doña Yolanda y sus mariachis.

Con dos cataplines Pepe Álvarez (UGT) y Unai Sordo (CC0O) han convocado huelga general ¡ contra la oposición !, según palabras textuales de la exvicepresidenta María Jesús Montero, un prodigio de elocuencia verbal y de frases sinsentido. Lo afirmó así con tanto entusiasmo como rotundidad para certificar la función de los sindicatos como correas de transmisión del gobierno, si es de izquierdas y aderezadas del perejil comunista claro. En caso contrario leña al mono.

Los sindicalistas, los que viven de putísima madre sin pegar golpe, los que cobran su buena manteca por ir únicamente de figureo laboral en figureo, los que dicen representar a la clase trabajadora y no a una minoría cada vez más desengañada, convocan huelga general por una vivienda digna para el pueblo o algo así. La releche vamos. Digo yo que en vista de su preocupación por la vivienda podrían ceder sus sedes sociales inmensas con sus despachos de escasa o nula actividad para transformarlos en pisos asequibles para las familias vulnerables e incluso ceder algunas a los okupas de profesión. ¿ Que les parece la propuestas. Sería una solución aplaudida con ferviente entusiasmo por los perroflautas y los activistas que viven de agitar la calle y poner las ciudades patas para arriba ante la complacencia de los que mandan.

Lo de la huelga general por la vivienda es una aberración política más entre las muchas que viene soportando un país en el que se acentúan sus tintes bananeros, sus tic guerracivilistas, sus tendencias gubernativas hacia la autocracia. Y los sindicatos, olé que sí, solícitos servidores de un gobierno cada vez más franquestein. Y que da miedo, pero que mucho miedo. Y hasta si me apuran: terror.