El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, ha anunciado la prohibición de las apuestas deportivas y los casinos online, en una decisión que el mandatario ha definido como “dura, drástica y necesaria”. La medida afecta a todos los tipos de apuestas digitales y también contempla el veto a la publicidad de las empresas del sector.
Lula anunció la decisión este viernes durante un acto celebrado en São Paulo, acompañado por varios miembros de su Gobierno. El presidente calificó la iniciativa como una “prohibición definitiva” de las denominadas bets y justificó la medida por el impacto que, según su Ejecutivo, están teniendo las apuestas online sobre la economía de los hogares y el endeudamiento de las familias.
La prohibición se articula mediante un decreto provisional que entrará en vigor tras su publicación en el Diario Oficial, prevista para este mismo viernes. No obstante, la medida deberá ser examinada por el Congreso brasileño, que dispondrá de un plazo de 120 días para aprobarla o rechazarla.
El ministro de Hacienda, Dario Durigan, anunció además el envío de un proyecto de ley destinado a tipificar como delito la explotación ilegal de apuestas y reforzar las medidas contra el juego clandestino.
Durante su intervención, Lula defendió de forma contundente la necesidad de limitar la expansión de las apuestas digitales y comparó su crecimiento con un “cáncer”. El presidente también estableció un paralelismo con la expansión del crack en Brasil y señaló que las apuestas online presentan una capacidad de acceso especialmente elevada al estar disponibles a través de dispositivos digitales.
La decisión supone un cambio significativo respecto a la política desarrollada por el actual Gobierno brasileño en materia de apuestas. El Ejecutivo había avanzado en la regulación del mercado de las bets, mientras que la nueva iniciativa plantea ahora la prohibición de las apuestas digitales y de la actividad publicitaria vinculada al sector.
El Gobierno de Lula vincula esta decisión con la necesidad de limitar el impacto económico de las apuestas sobre las familias y de reforzar la lucha contra la actividad ilegal. Su aplicación definitiva, sin embargo, quedará condicionada al procedimiento legislativo que deberá afrontar el decreto en el Congreso brasileño.














