La hostelería en España, y en particular en Valencia, está atravesando un campo de espinos. Mucha burocracia, subida de impuestos, restricciones, … una oleada de iniciativas que pone en peligro uno de los patrimonios más relevantes de la cultura de nuestro país. Entrevistamos en EXCLUSIVA, a Rafael Asensio, presidente de SOS Hostelería, sobre la supervivencia de los bares y las acciones que se están emprendiendo.
¿Tienen constancia de cuántos bares han abierto y cerrado en la ciudad de Valencia durante el primer semestre de 2026?.
Aún no hay datos de apertura y cierres del primer semestre, pero es un hecho que muchos pequeños establecimientos están cerrando por falta de sucesión y se están imponiendo las cadenas. Desde SOS Hostelería nos centramos en ayudar a la pervivencia de establecimientos familiares.
La subida del IVA, la prohibición de fumar en las terrazas, el incendio de El Saler, … ¿vive la hostelería valenciana un momento de gran impacto empresarial y cómo se gestiona el mismo?.
Cada vez hay más impuestos y más burocracia que impactan sobre todo en pequeños negocios. La administración debe dejar de vernos como “una vaca a la que ordeñar”. Iniciativas como la tomada por el ayuntamiento de ayudar a los restaurantes de El Saler afectados por el incendio es un paso que valoramos muy positivamente.
¿Se requieren más ayudas para los bares?.
Se requiere que nos dejen trabajar, que las normas sean claras y estables, que no cambien constantemente criterios sobre aperturas, terrazas, normas de máquinas tipo B, etc. y que la fiscalidad se ajuste a la realidad. Lo que han subido los autónomos o que no se deflacte el IRPF nos causa un grave perjuicio. Además, los impuestos sobre la energía implican un aumento de costes que no queremos repercutir sobre los clientes y va contra nuestro margen
Ante las nuevas tendencias de consumo, ¿es vital recuperar el bar de “toda la vida”, el de barrio… frente a franquicias y puestos de comida para llevar?.
Los bares aportan vida a los barrios, son lugar de socialización entre vecinos. Un bar es más que un negocio, es un punto de encuentro que da carácter a las calles. Proteger la hostelería como bien cultural sería un paso importante que estamos proponiendo a los grupos políticos.














