Irlanda ha intensificado la aplicación de su nueva normativa de juego y está poniendo freno a una práctica habitual en numerosos pubs, especialmente en zonas rurales: la utilización de cuentas de apuestas de los propios establecimientos o de sus responsables para realizar apuestas por cuenta de los clientes.
La Gambling Regulation Act 2024 establece que las actividades de apuestas deben realizarse bajo las correspondientes licencias y contempla mecanismos para identificar a los participantes. La normativa también exige que, en las apuestas online, el usuario disponga de su propia cuenta de juego.
La aplicación de estas reglas está provocando el cierre de este tipo de servicios en cientos de pubs. Los propietarios que actuaban como intermediarios podían recibir las apuestas de los clientes, gestionarlas a través de sus cuentas y posteriormente abonar los posibles premios, una práctica que ahora queda fuera del marco permitido.
La Gambling Regulatory Authority of Ireland (GRAI) ha advertido de las consecuencias de operar como intermediario de apuestas sin la licencia correspondiente, en un contexto marcado también por la preocupación de las autoridades ante posibles riesgos de blanqueo de capitales.
El cambio supone una transformación significativa para el sector hostelero irlandés, especialmente en las zonas rurales, donde esta fórmula llevaba años formando parte de los servicios ofrecidos por determinados establecimientos. La entrada en vigor del nuevo marco regulatorio refuerza así la identificación individual del apostante y limita el uso de cuentas de terceros.














