El patrocinio de una casa de apuestas rusa frustra el fichaje de Andrea Pirlo como seleccionador de Italia

| 28 de julio de 2026

La selección de Italia deberá seguir buscando entrenador después de que la opción de Andrea Pirlo quedara descartada por la Federación Italiana de Fútbol (FIGC). Cuando el acuerdo para su nombramiento parecía prácticamente cerrado, la vinculación comercial del excentrocampista con la casa de apuestas rusa Fonbet terminó provocando el rechazo a su candidatura.

Tras los intentos fallidos por incorporar a Pep Guardiola y Carlo Ancelotti, la FIGC había alcanzado un acuerdo de palabra con Pirlo para liderar a la Azzurra en el nuevo ciclo con el objetivo de clasificar a Italia para el Mundial de 2030. Sin embargo, la operación se rompió este lunes.

El principal obstáculo ha sido el contrato que Pirlo mantiene desde octubre como embajador global de Fonbet, una colaboración que cobró especial relevancia tras su participación, junto al también campeón del mundo Marco Materazzi, en un acto organizado por la compañía en el estadio Luzhnikí de Moscú. La situación generó críticas por el contexto de la guerra entre Rusia y Ucrania y motivó objeciones tanto dentro de la federación como en el ámbito político italiano.

En un comunicado difundido en sus redes sociales, Pirlo defendió que su relación con la empresa de apuestas responde a una colaboración «estrictamente comercial y deportiva» desarrollada durante su etapa profesional en Emiratos Árabes Unidos, rechazando las interpretaciones que se han realizado sobre ese acuerdo.

El exjugador también quiso agradecer públicamente la confianza depositada por Paolo Maldini, director deportivo de la FIGC, y por Leonardo, lamentando que una decisión basada inicialmente en criterios deportivos acabara condicionada por el debate público generado en torno a su actividad comercial.

La federación italiana deberá reactivar ahora la búsqueda de un nuevo seleccionador, una decisión estratégica para una selección que afronta el reto de volver a disputar una Copa del Mundo tras quedarse fuera de las tres últimas ediciones del torneo. El episodio vuelve a poner de manifiesto el creciente escrutinio sobre las relaciones entre figuras del fútbol y las empresas del sector de las apuestas, especialmente cuando estas mantienen vínculos con mercados sometidos a una elevada sensibilidad política e internacional.