Las políticas de Juego Responsable son necesarias para mejorar la coherencia y cooperación entre países. El CERG (Centro de Excelencia en Juego Responsable) de la Universidad de Gibraltar desempeña una labor fundamental en esta materia. Hablamos, EN EXCLUSIVA, con Yanisha Soborun, estudiante de Doctorado e investigadora en dicho Centro.
¿Cuáles son las funciones del Centro de Excelencia en Juego Responsable?.
El Centro de Excelencia en Juego Responsable (CERG) – https://www.unigib.edu.gi/centre-of-excellence-in-responsible-gaming/ -, con sede en la Universidad de Gibraltar, es un instituto de investigación multidisciplinario dedicado a comprender las conductas adictivas y a contribuir a su prevención y tratamiento. Su enfoque va más allá del juego: estudia la conducta relacionada con el juego, el uso problemático de videojuegos y otros riesgos conductuales emergentes vinculados a los avances tecnológicos.
Una de las funciones principales del CERG es llevar a cabo investigación básica y aplicada sobre los mecanismos que conducen a los trastornos adictivos. Esto incluye la investigación de factores psicológicos, cognitivos y sociales que pueden explicar por qué algunas personas desarrollan patrones de conducta perjudiciales mientras que otras no.
Otra función importante es la identificación del daño en diferentes niveles. El CERG examina no solo el impacto en el individuo, sino también las consecuencias para las familias y la sociedad. Un objetivo clave es distinguir entre la participación recreativa y los patrones de conducta que pueden volverse perjudiciales. El centro también promueve la colaboración interdisciplinaria al reunir perspectivas de campos como la Psicología, la Neurociencia, las Ciencias Sociales y las políticas públicas. Este enfoque refleja la complejidad de los daños relacionados con el juego, influenciados por múltiples factores interrelacionados, como las vulnerabilidades individuales, los entornos sociales, la tecnología, las características del producto y los marcos regulatorios. Mediante la colaboración con investigadores, organizaciones profesionales, actores clave del sector y comunidades relevantes, el centro busca fomentar una mejor comprensión del juego responsable y los daños asociados. Asimismo, contribuye al desarrollo de la capacidad de investigación a través de la supervisión doctoral y la formación académica.
¿Qué país europeo tiene los estándares más altos en juego responsable?.
No existe un único país europeo que pueda describirse objetivamente como el que tiene los estándares más altos, ya que la regulación puede evaluarse de diferentes maneras. Algunos países son más rigurosos en la aplicación de la ley, otros en la protección del consumidor, la financiación de la investigación o la supervisión del mercado.
El Reino Unido suele ser reconocido por tener uno de los marcos regulatorios más desarrollados de Europa. A través de la Comisión de Juego del Reino Unido, ha establecido requisitos exhaustivos relacionados con las licencias, la protección del jugador, la equidad, los estándares publicitarios y la responsabilidad de los operadores. El Reino Unido también ha adoptado un enfoque más sólido en materia de salud pública mediante la introducción de un impuesto obligatorio para apoyar la investigación, la prevención y el tratamiento de los daños relacionados con el juego.
Malta, Alemania, Suecia, Dinamarca y los Países Bajos también han introducido medidas cada vez más estrictas, en particular en lo que respecta a la protección del jugador, los requisitos de identificación, las restricciones publicitarias y los límites diseñados para prevenir el juego excesivo.
En general, en lugar de identificar un país «mejor», es más preciso decir que Europa ha desarrollado enfoques sólidos en diferentes áreas. El desafío no reside solo en crear sistemas nacionales sólidos, sino también en mejorar la coherencia y la cooperación entre países.
¿Es la ludopatía un problema residual o un problema social significativo?.
La ludopatía no es un problema marginal ni residual; representa un importante problema de salud pública y social. Si bien una minoría de personas que juegan desarrollan un trastorno del juego, las consecuencias para los afectados pueden ser graves y extenderse más allá del individuo, afectando a familias, lugares de trabajo y comunidades más amplias.
El juego es una actividad recreativa común en muchas sociedades, particularmente a través de actividades como loterías, apuestas deportivas, casinos y juegos de azar en línea. Un amplio metaanálisis internacional que examinó estudios representativos de 68 países y territorios encontró que aproximadamente el 46% de los adultos había participado en juegos de azar el año anterior, con tasas de participación más altas entre los hombres que entre las mujeres. Sin embargo, la prevalencia varía considerablemente según factores culturales, sociales, económicos y regulatorios. En Europa Occidental, por ejemplo, la participación en juegos de azar está muy extendida, mientras que la proporción de personas que experimentan ludopatía o trastorno del juego sigue siendo un grupo menor, pero clínicamente significativo.
Es importante considerar las consecuencias psicológicas. Las personas con trastorno del juego a menudo experimentan altos niveles de angustia, incluyendo ansiedad, depresión, estrés, vergüenza, culpa y sensación de pérdida de control. Estas experiencias pueden generar secretismo, aislamiento social y retraso en la búsqueda de ayuda, en parte debido a que los problemas relacionados con el juego siguen estando muy estigmatizados. Es importante destacar que el trastorno del juego se reconoce como una adicción conductual resultante de interacciones complejas entre factores psicológicos, biológicos y ambientales, y no simplemente como una falta de autocontrol. La relación entre el daño causado por el juego y el riesgo de suicidio también es motivo de gran preocupación. Las personas con problemas graves de juego tienen un riesgo sustancialmente mayor de tener pensamientos y conductas suicidas, a menudo vinculados a la combinación de dificultades financieras, angustia emocional, vergüenza y desesperanza. Esto subraya la importancia de abordar el daño causado por el juego como un problema de salud pública que requiere prevención, intervención temprana y tratamiento.
El impacto tampoco se limita a las personas que juegan. Las familias pueden experimentar angustia emocional, conflictos, inestabilidad financiera y pérdida de confianza. Por esta razón, el daño causado por el juego se entiende cada vez más como un problema social más amplio, y no solo como un problema de conducta individual.
Otra preocupación creciente es la exposición de las poblaciones más jóvenes. La expansión del juego online, las apuestas en deportes electrónicos, las aplicaciones móviles y las características similares a las del juego en los videojuegos, como las cajas de botín y los sistemas de monetización, han creado nuevas vías por las que los jóvenes pueden verse expuestos a conductas relacionadas con el juego. Esta es una de las razones por las que centros de investigación como CERG examinan no solo las conductas de juego tradicionales, sino también las conductas digitales emergentes.
Finalmente, la investigación ha identificado de forma consistente una asociación entre los problemas graves de juego y un mayor riesgo de pensamientos y conductas suicidas. Esta relación es compleja y puede implicar múltiples factores contribuyentes, como dificultades financieras, angustia psicológica, vergüenza, aislamiento social y sentimientos de desesperanza.
Por lo tanto, si bien el trastorno del juego afecta a una minoría de la población, sus consecuencias son lo suficientemente significativas como para requerir una prevención coordinada, una identificación temprana, un tratamiento y enfoques regulatorios responsables. El problema debe considerarse no solo desde la perspectiva del comportamiento individual, sino como un complejo desafío de salud pública que involucra la psicología, la tecnología, los factores sociales y las políticas públicas.
¿Están los gobiernos europeos plenamente comprometidos con el juego responsable?.
Los gobiernos europeos están cada vez más comprometidos con la reducción de los daños relacionados con el juego, pero el nivel de compromiso no es uniforme. El principal desafío radica en que la regulación del juego sigue siendo en gran medida nacional, en lugar de estar regida por un marco europeo único.
Muchos países han introducido medidas más estrictas, como mejores sistemas de identificación, programas de autoexclusión, restricciones publicitarias, controles de solvencia y una mayor regulación del juego en línea. Sin embargo, los enfoques difieren considerablemente entre países.
El Reino Unido ha avanzado hacia un modelo más sólido basado en la evidencia mediante medidas como el impuesto legal sobre el juego, que proporciona financiación específica para la investigación, la prevención y el tratamiento. Otros países también han introducido controles más estrictos, pero la capacidad de implementación y aplicación varía.
Otro desafío es la naturaleza transfronteriza del juego en línea. Los consumidores pueden acceder a operadores ubicados fuera de su país, lo que dificulta la labor de los reguladores. Esto significa que la cooperación entre gobiernos, reguladores, investigadores y actores del sector es cada vez más importante.
En general, Europa avanza hacia una mayor protección del consumidor y enfoques de reducción de daños, pero persisten diferencias significativas entre los sistemas nacionales.
¿Es necesaria la coordinación entre entidades como con la española Plataforma para el Juego Sostenible?.
Sí, la coordinación es esencial porque los daños relacionados con el juego son un problema complejo que no puede ser abordado por una sola organización. Los reguladores son responsables de crear y hacer cumplir las normas, los operadores influyen en el diseño de los productos y la interacción con los clientes, los investigadores aportan evidencia y las organizaciones sanitarias apoyan a las personas que sufren daños. Sin comunicación entre estos grupos, las estrategias de prevención pueden fragmentarse.
La Plataforma Española para el Juego Sostenible es un ejemplo de cómo los actores del sector intentan coordinar iniciativas de juego responsable, promover estándares de información y cooperar con organizaciones sanitarias y sociales. Del mismo modo, CERG demuestra la importancia de la colaboración entre el mundo académico, los operadores, las asociaciones y las redes internacionales de investigación. Su función no se limita a estudiar el comportamiento de juego, sino que también ayuda a traducir la evidencia científica en estrategias de prevención eficaces.
El futuro del juego responsable depende de este tipo de cooperación, ya que los daños relacionados con el juego se sitúan en la intersección de la tecnología, la psicología, la economía y las políticas públicas. Un enfoque coordinado permite un mejor uso de los datos, una identificación más temprana de los riesgos y unas intervenciones más eficaces.
¿Qué nuevas medidas deberían reforzarse en el futuro?.
Un área importante que requiere mayor atención es la reducción del estigma asociado a los daños relacionados con el juego. Si bien el trastorno del juego se reconoce como una adicción conductual, muchas personas aún lo perciben como un fracaso personal o una falta de autocontrol, en lugar de una afección de salud compleja influenciada por factores psicológicos, biológicos y ambientales. Este estigma puede impedir que las personas reconozcan sus propias dificultades, busquen apoyo o hablen abiertamente de sus problemas.
Mejorar la educación y la concienciación es, por lo tanto, una prioridad importante. Aumentar la comprensión pública sobre el juego, los riesgos asociados al juego excesivo y los signos del trastorno del juego puede ayudar a promover actitudes más saludables y fomentar la intervención temprana. La educación debe dirigirse especialmente a los jóvenes, ya que la exposición al juego y a actividades similares está aumentando a través de plataformas en línea, apuestas deportivas y entornos de juegos digitales.
Otra prioridad importante es mejorar el conocimiento entre los profesionales de la salud y los servicios sociales. Muchos profesionales pueden tener una formación limitada para reconocer los problemas relacionados con el juego, evaluar los daños causados por el juego o brindar el apoyo adecuado. Integrar la educación sobre el trastorno del juego en los programas de formación profesional contribuiría a identificar precozmente a las personas que sufren daños y a derivarlas al tratamiento adecuado. También es necesario mejorar el acceso a los servicios de tratamiento y apoyo. Las personas afectadas por el trastorno del juego deberían tener un acceso más fácil a intervenciones basadas en la evidencia, incluidas terapias psicológicas y apoyo especializado. Los servicios deberían estar disponibles no solo para las personas con problemas de juego, sino también para sus familias, que a menudo sufren importantes consecuencias emocionales y económicas.
Por último, se necesita más investigación y una mejor recopilación de datos para comprender los daños relacionados con el juego, evaluar las estrategias de prevención y mejorar los enfoques de tratamiento. Una base de evidencia más sólida respaldaría respuestas de salud pública más eficaces y ayudaría a alejar el debate de la culpa y el estigma, centrándolo en la prevención, el apoyo y la recuperación.
El objetivo general no debería ser simplemente reducir la participación en el juego, sino crear un entorno más informado y de apoyo donde los daños relacionados con el juego puedan reconocerse precozmente, hablarse sin vergüenza y tratarse eficazmente.










