Los líderes de la Unión Europea exploran nuevas vías de financiación para reforzar el presupuesto comunitario, entre ellas la creación de un impuesto sobre las apuestas por internet que podría generar hasta 1.900 millones de euros anuales para las arcas europeas.
La propuesta forma parte de un paquete más amplio de nuevos recursos propios que las instituciones comunitarias analizan para desbloquear las complejas negociaciones sobre el futuro marco financiero de la Unión. Según estimaciones de la Comisión Europea, el conjunto de las nuevas medidas podría aportar hasta 11.000 millones de euros adicionales cada año.
El debate fue abordado durante la última reunión de los jefes de Estado y de Gobierno de la UE. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, confirmó que los Estados miembros han encargado a Irlanda, que asumirá la presidencia rotatoria del Consejo de la UE a partir del 1 de julio, acelerar los trabajos para identificar nuevas fuentes de ingresos que permitan alcanzar un acuerdo presupuestario antes de finales de año.
Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, defendió la necesidad de construir un sistema de financiación «sólido y estable» y pidió avanzar hacia una posición común antes de la cumbre prevista para octubre.
Entre las iniciativas que despiertan mayor interés figura la creación de un gravamen sobre los operadores de juego online. La medida podría aplicarse sobre los beneficios o los ingresos de las compañías del sector, aunque su desarrollo requeriría una armonización fiscal en un mercado que actualmente está regulado de forma diferente en cada Estado miembro.
La propuesta no está exenta de dificultades. Fuentes comunitarias reconocen que previsiblemente encontrará resistencia en algunos países, especialmente en aquellos donde la industria del juego online tiene un peso económico relevante.
Además del impuesto al juego online, Bruselas estudia una tasa sobre las grandes multinacionales digitales, con una recaudación potencial estimada de 5.000 millones de euros anuales, y un nuevo gravamen sobre los criptoactivos, que podría aportar entre 3.000 y 4.000 millones de euros al año si se aplicara sobre las transacciones.
Las nuevas fórmulas de financiación se suman al paquete de recursos propios planteado anteriormente por la Comisión Europea, que incluye ingresos procedentes del mercado de emisiones, el mecanismo de ajuste de carbono en frontera (CBAM), impuestos relacionados con el tabaco, los residuos electrónicos y el volumen de negocio empresarial.
El presidente francés, Emmanuel Macron, se mostró especialmente favorable a la búsqueda de nuevas fuentes de ingresos, asegurando que constituyen una condición indispensable para alcanzar un acuerdo equilibrado sobre las futuras cuentas comunitarias.
Las negociaciones continuarán durante los próximos meses y volverán a ocupar un lugar central en la cumbre europea de octubre, con el objetivo de cerrar un acuerdo presupuestario antes de finalizar el año.














