Francia podría dar un nuevo paso en la regulación del sector del juego con una propuesta legislativa que plantea importantes restricciones a la publicidad y el patrocinio de los operadores de apuestas. La iniciativa busca reducir la exposición de menores y colectivos vulnerables a los mensajes comerciales relacionados con el juego, siguiendo algunas de las medidas más estrictas aplicadas en otros países europeos.
Entre los cambios más destacados figura la prohibición de que los operadores de juego den nombre a recintos deportivos y competiciones celebradas en territorio francés. La medida supondría un endurecimiento significativo de las normas de patrocinio, limitando la presencia de las marcas de apuestas en el deporte profesional.
La propuesta también contempla vetar la participación de figuras públicas, deportistas profesionales y celebridades en campañas publicitarias del sector. Asimismo, impediría que los influencers promocionen operadores de juego tanto de forma directa como indirecta a través de redes sociales y plataformas digitales.
En materia de comunicación comercial, las posibilidades de difusión quedarían considerablemente reducidas. Los anuncios se limitarían a la prensa escrita —con exclusión de las publicaciones dirigidas a jóvenes— y a emisiones de televisión y radio fuera de las franjas horarias próximas a acontecimientos deportivos o programas destinados al público infantil y juvenil. Además, toda publicidad autorizada debería incluir advertencias sobre los riesgos del juego excesivo o patológico.
Otro de los aspectos centrales de la iniciativa es la adopción de un modelo inspirado en el sistema británico conocido como whistle-to-whistle. Este enfoque prohibiría la emisión de anuncios de operadores de juego desde 15 minutos antes hasta 15 minutos después de la retransmisión de eventos deportivos o programas deportivos, incluidas sus repeticiones.
Las medidas propuestas reflejan en gran parte las conversaciones mantenidas entre diputados franceses y el regulador del sector durante la revisión de la Ley de 2 de marzo de 2022 sobre la democratización del deporte. Las conclusiones de ese proceso fueron recogidas en un informe publicado el pasado mes de febrero, que sirvió de base para plantear nuevas restricciones orientadas a reforzar la protección de los consumidores y limitar la normalización del juego en el entorno deportivo.
De aprobarse, la reforma supondría uno de los marcos más restrictivos para la publicidad del juego en Francia y podría tener un impacto significativo en los acuerdos de patrocinio deportivo y en las estrategias de marketing de los operadores del sector.














