Los conocidos “Rascas” comercializados por la ONCE, al igual que el resto de sus productos de lotería, se distribuyen a través de una red de más de 21.000 vendedores en toda España.
Sin embargo, diversos análisis señalan que estos puntos de venta presentan limitaciones en los controles de acceso, ya que los productos están disponibles en espacios donde pueden acceder menores y personas inscritas en registros de autoexclusión. Además, no siempre se exige la acreditación de la edad mediante DNI, lo que dificulta la verificación efectiva de los compradores.
Esta situación ha reabierto el debate sobre la necesidad de reforzar los mecanismos de control en la venta de juegos de azar, especialmente en lo relativo a la protección de menores y colectivos vulnerables, en un contexto de creciente atención regulatoria sobre el conjunto del sector.














