Cirsa quiere sostener el crecimiento histórico de su ebitda con una ambiciosa hoja de ruta en fusiones y adquisiciones (M&A). La compañía catalana ha reservado un presupuesto de 500 millones de euros para los próximos tres años, lo que equivale a unos 150 millones por ejercicio, con el objetivo de reforzar su tamaño y rentabilidad.
El foco ya no se limita a pequeñas operaciones, sino que apunta a compañías consolidadas, con ebitda positivo y tamaño medio, capaces de aportar volumen y mejorar márgenes desde el primer momento.
Para cumplir con el guidance proyectado para 2026, la empresa debería incrementar su ebitda en torno a 70 millones de euros, hasta situarlo entre 800 y 820 millones. Una meta que, según el mercado, difícilmente se alcanzará sin una política activa y decidida de adquisiciones.
Las primeras operaciones podrían materializarse ya en el primer semestre del año, y abarcarían tanto el área de retail —casinos y salas de juego— como el segmento online, uno de los vectores estratégicos de crecimiento del grupo en los últimos ejercicios.
En cuanto a la expansión geográfica, la firma dirige ahora su atención hacia mercados adyacentes en Europa, especialmente en el eje “de Francia hacia arriba”, es decir, países del norte y centro del continente.
Además, no descarta oportunidades en Marruecos y México, donde el grupo ya conoce el entorno regulatorio y operativo del sector.
Con esta batería de compras, Cirsa busca consolidar su posición como uno de los grandes operadores internacionales del juego, manteniendo la senda de crecimiento rentable que ha caracterizado su evolución en los últimos años.














