La Quiniela pierde peso frente al auge de las apuestas deportivas

| 23 de febrero de 2026

En apenas unas décadas, el ‘1X2’ ha pasado de ser el juego nacional por excelencia a ocupar un papel cada vez más residual en el ecosistema del juego en España. La irrupción de sorteos con mayores botes y mecánicas más sencillas, como La Primitiva, Bonoloto o Euromillones, junto a la liberalización de las apuestas deportivas en 2011, ha relegado a la quiniela a un segundo plano.

Pero no siempre fue así. Hubo un tiempo en el que las quinielas sustentaban negocios completos. En su apogeo, las quinielas llegaron a mover más de 567 millones de euros en 2009. La comparación con los datos más recientes evidencia la magnitud del descenso: en 2024 la recaudación rondó los 162 millones. El suelo se alcanzó en 2020, con 149 millones, en pleno parón del fútbol por la pandemia de Covid-19. Sin contar esa excepcionalidad, los quinielistas sitúan el punto más bajo en 2022, con 138 millones recaudados.

El número de participantes también refleja una pérdida progresiva de peso, en paralelo al trasvase hacia el juego online. En 2024, el número de jugadores online activos rozó los dos millones (1.992.889). Mientras, informes sociológicos como Juego y Sociedad estiman que la quiniela mantiene una “lenta erosión”, con alrededor de 1,3 millones de personas que recuerdan haber jugado al menos una vez a lo largo del año.

El declive de la quiniela coincide, casi de forma inversamente proporcional, con el crecimiento de las apuestas deportivas tras la liberalización del sector en 2011. Según datos de la Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ), los ingresos netos del juego online en apuestas deportivas pasaron de 58 millones de euros en 2012 a un récord cercano a los 609 millones en 2024.

No obstante, las cantidades apostadas en uno y otro formato no son estrictamente comparables, tanto por el perfil del jugador como por la frecuencia y volumen de las apuestas. Lo que sí evidencian las cifras es un cambio estructural en los hábitos de juego: del boleto sellado cada fin de semana al clic inmediato desde el móvil.

La quiniela, símbolo de otra época del fútbol y de la cultura popular española, resiste, pero ya lejos del protagonismo que la convirtió durante décadas en el juego por excelencia.