Regalar un décimo o una participación de lotería a un niño es una tradición navideña común, especialmente entre abuelos y otros familiares. Sin embargo, esta práctica puede generar confusiones legales debido a la normativa vigente en España, específicamente la Ley 13/2011 de regulación del juego, que prohíbe la participación de menores en juegos de azar.
El artículo 6 de la ley establece que está prohibida la participación en juegos de azar a menores de edad y a personas incapacitadas legalmente. Esto significa que un niño no puede ser el titular legítimo de un décimo premiado, incluso si fue comprado por un adulto como regalo.
Si un décimo que ha sido regalado a un menor resulta premiado, el niño no podrá cobrar el premio debido a su condición de menor. La normativa exige que los participantes sean identificados, lo que impide que un menor acceda a los premios.
El cobro del premio deberá realizarlo un adulto, quien deberá hacerlo a su nombre. Si el objetivo es que el dinero sea para el menor, el adulto deberá transferirlo posteriormente, lo que se consideraría una donación ante la Agencia Tributaria. Esto implica que el adulto deberá pagar no solo los impuestos correspondientes a la lotería, sino también el Impuesto de Sucesiones y Donaciones.
Las administraciones de lotería también están sujetas a la ley. Vender lotería a un menor o permitir su participación puede resultar en infracciones graves. El artículo 40 tipifica como infracción grave permitir el acceso a la actividad de juego a personas que tienen prohibido participar, como los menores.
Los operadores tienen la obligación de informar claramente al público sobre la prohibición de participación de menores. No hacerlo se considera una infracción leve.
Aunque regalar un décimo de lotería a un niño puede parecer un gesto entrañable, es importante tener en cuenta las implicaciones legales. La ley establece que la lotería es una actividad exclusiva para adultos, y las normativas están diseñadas para proteger a los menores de conductas adictivas y garantizar su bienestar. Por lo tanto, es fundamental respetar estas regulaciones para evitar problemas legales y complicaciones en el cobro de premios.













