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CEJUEGO denuncia la asimetría entre el juego público y el privado

| 13 de febrero de 2024
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A raíz de un artículo publicado por EL ESPAÑOL, CEJUEGO ha llevado a cabo una reflexión. En ella señala que «mientras que en el juego privado se imponen todo tipo de barreras de acceso para proteger a los que no deben jugar, la ONCE
vende sus productos sin un control que evite que participen menores ni autoprohibidos».

A continuación reproducimos el artículo de EL ESPAÑOL:

Conchi gana miles de euros con la Lotería del Niño gracias a su nieta de 10 años: «No daré nada a Hacienda»

Conchi llevaba años jugando a la Lotería con el mismo número. Una combinación, dice, que «acaba en 80», pero que ni siquiera recuerda como empieza. La «casualidad» hizo que esta abuela de Móstoles participase en el Sorteo del Niño con un décimo distinto. Su nieta Valeria, de 10 años, la acompañó un día a la Administración de Loterías y dijo: «¡Elijo yo!».Y compraron un boleto del 89634.

Conchi es una de las afortunadas que acudió al establecimiento lotero situado en el número 48 de la calle Simón Hernández, en el barrio de Villafontana.

Este negocio que regentan la lotera Juliana y su hija María repartió de forma íntegra el segundo premio del Niño. Nada más y nada menos que 750.000 euros a la serie. O lo que es lo mismo: 75.000 euros por décimo, que se quedan en 68.000 tras el aporte a la Agencia Tributaria.

Los números agraciados en el Sorteo se conocieron pasadas las 12:05 horas del día de los Reyes Magos. Conchi, su marido Niceto y otros familiares se marcharon al local lotero para celebrarlo. Ahí, como es habitual en estos casos, acabaron entre cámaras y micrófonos de los periodistas. Ante una reportera de TVE, esta trabajadora de limpieza bromeó: «No le voy a dar nada a Hacienda».

«Nos va a ayudar mucho»

Más tarde, contó a este periódico que los 75.000 euros del décimo les parece «mucho dinero». «Para nosotros es un mundo. Estamos muy felices porque estamos muy necesitados y nos va a ayudar mucho», contó la mujer.

Conchi y Niceto, ya jubilado, llevan décadas residiendo en Móstoles. Pero ella -según detalló- es de Alcázar de San Juan (Ciudad Real), y su esposo de Pozuelo. «Vivimos en Cuenca y luego nos vinimos aquí».

Sobre qué ocurrió en la tienda de Juliana para que Conchi cambiase su número de «siempre» existen dos explicaciones con pequeños matices distintos. Una es la que cuentan los premiados y la otra, la que recuerdan las loteras. Aunque, en esencia, apuntan a lo mismo: fue la ocurrencia de la pequeña Valeria la que provocó que el 89634 acabase regando con miles de euros la casa de la pareja de abuelos.

‘El Ángel de Móstoles’

En días como el de este sábado, donde se reparten millones de euros al azar, trascienden en ocasiones historias emotivas. Ya ocurrió en La Vaguada el 22 de diciembre con la Lotería de Navidad, cuando la lotera Rocío Arias, que tomó las riendas de la administración de su marido cuando éste murió, vendió 200 millones de euros del Gordo.

Con el segundo premio del Niño, a las loteras del barrio mostoleño de Villafontana se les vino el reciente recuerdo de Ángel, una «bellísima persona» que trabajó en el establecimiento hasta que perdió la vida de «forma trágica» hace ya varios meses.

En declaraciones a este periódico, María explica que inicialmente el negocio lotero comenzó con su padre, hace 35 años, hasta que falleció. Después tomó las riendas su madre, Juliana, con la ayuda de Ángel, un empleado que «se entregó en cuerpo y alma» al oficio. «Vivía aquí, en el barrio, y el barrio le quería muchísimo».

Tras su muerte, María, que hasta entonces se dedicaba a dar «clases particulares», se puso a ayudar en la administración de Loterías familiar. Tanto ella como una clienta que entró el sábado en el local coincidieron en que Ángel era un «Ángel en la tierra».

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