Hard Rock de Vila-seca y Salou: el complejo de ocio y juego se mantiene encallado diez años después

| 8 de septiembre de 2022
Vid Commercial

Ayer se cumplieron diez años de la presentación del macrocomplejo de ocio y juego Barcelona World en Salou y Vila-seca, al lado de PortAventura, impulsado por el propietario de la empresa Veremonte, Enrique Bañuelos, y la Caixa, con el soporte del entonces presidente de la Generalitat, Artur Mas. Una década después la iniciativa está encallada en tramitaciones administrativas, pero según ayuntamientos y Gobierno la voluntad de los impulsores -ahora el grupo Hard Rock- de sacarlo adelante se mantiene intacto. Por su parte, la plataforma Aturem Hard Rock -principal grupo opositor al complejo- anuncia que presentará un recurso judicial al nuevo PDU que se está tramitando y que podría retrasar el proyecto unos años más.

Barcelona World fue la respuesta que encontró el Gobierno a la decisión del magnate estadounidense Sheldon Adelson de llevarse el fallido proyecto de Eurovegas en Madrid. Inicialmente se habló de un complejo de seis parques temáticos en 445 hectáreas del ámbito del Centro Recreativo y Turístico (CRT) de Vila-seca y Salou. Cada parque tenía que tener un casino y un hotel, y todo supondría una inversión de unos 4.800 millones de euros y generaría 20.000 puestos de trabajo directos y 20.000 más de indirectos. Pocos meses después el proyecto ya fue de bajada a pesar de la entrada de nuevos inversores.

Bcn World recibió el apoyo del sector turístico y empresarial del Camp de Tarragona desde el primer momento, pero también generó mucha polémica en el Parlament. En mayo del 2014 se aprobó la nueva ley sobre centros recreativos y turísticos con el apoyo de CiU y PSC a fin de que el proyecto saliera adelante, y que preveía una rebaja impositiva sobre las ganancias de los casinos del 55% al 10%. Una medida que no se hará efectiva hasta que no se ponga en marcha el complejo. Aunque el Parlament accedió a los requerimientos de Veremonte, la compañía acabó abandonando la inversión a finales de aquel mismo año. En el 2017 y después de una nueva reducción del complejo, Hard Rock asumió el liderazgo, después de que el Gobierno anunciara unos meses antes que tenía la intención de hacer una consulta en el territorio. Una votación que nunca se ha llevado a cabo.

Desde el 2018 el proyecto de Hard Rock ha estado inmerso en la tramitación del Plan Director Urbanístico (PDU) de los terrenos del CRT y en una polémica por la compra del suelo. El primer aspecto recibió una sentencia del TSJC de septiembre del 2020 que lo anulaba a raíz de una denuncia de la plataforma Aturem BCN World. Actualmente se está perfilando un segundo documento, que se encuentra en fase de alegaciones después de una aprobación inicial convulsa por las discusiones entre Salou y Vila-seca por la fiscalidad. Con respecto a los terrenos, propiedad de la Caixa, Hard Rock los tenía que comprar en marzo del 2020 por 120 MEUR, con el Incasòl haciendo de puente. Pero primero la pandemia y después la anulación del PDU han hecho que la operación todavía no se haya completado. Está previsto que se haga una vez se apruebe definitivamente el documento urbanístico.

Ganas de impulsarlo

Ayuntamientos y Gobierno mantienen la idea de impulsarlo. El alcalde de Salou, Pere Granados, defiende que el retraso acumulado es «innecesario» y responsabiliza especialmente la parte política. «La actitud de la clase política y de los partidos ha sido poco seria. Han primado los intereses políticos por encima de los intereses generales y del territorio», lanza. Sin embargo, cree que ahora ya está «desencallado» y considera que la sentencia del TSJC que anulaba el PDU «avalaba el proyecto». «El PDU se adaptará a la sentencia y eso servirá para que Hard Rock adquiera definitivamente los terrenos», sostiene.

Para Pere Segura, alcalde de Vila-seca, «las magnitudes del proyecto han decaído» durante los años y «se han introducido sensibilidades que tienen que ver con el territorio y el medio ambiente». Sin embargo, recuerda que la llegada de PortAventura tampoco fue rápida ni sencilla. Una opinión que comparte la delegada del Gobierno en Tarragona, Teresa Pallarès. «Es un proyecto importante para el Camp de Tarragona. Tiene que tener un impacto positivo y trabajamos para que sea una realidad lo más pronto posible», asegura.

El PDU ahora se encuentra en fase de resolver las alegaciones en la aprobación inicial, un trámite que se tendría que culminar este otoño. Para Segura se tienen que resolver aspectos que considera importantes relacionados con temas «técnicos, de movilidad y medio ambiente». «Si todo eso se tiene en cuenta, tenemos la voluntad que se apruebe», sostiene. El alcalde pide «un proyecto equitativo para todas las partes» y Pallarès añade que «habrá que hablar con los dos alcaldes sobre temas de fiscalidad», consciente de la disputa entre Vila-seca y Salou. Una cuestión de la que Pere Granados no quiere oír ni hablar: «Cuando la Generalitat dice que se tiene que hacer un nuevo acuerdo está mintiendo flagrantemente. Ellos quieren cargarse el acuerdo que está plenamente vigente hasta el 2032 para que Salou ceda más fiscalidad a otro municipio, y eso Salou no lo hará», remacha.

Atentos a la polémica y pendientes de la aprobación definitiva del PDU hay los miembros de la plataforma Aturem Hard Rock -antes Aturem BCN World-. Su portavoz, Eloi Redón, adelanta que estudiarán el documento cuando se haya aprobado definitivamente y que están «dispuestos a presentar otro recurso en el TSJC». El primero que presentaron en la anterior tramitación del PDU estuvo unos cuatro años para resolverse. Si se admite a trámite lo que a priori presentarán «no les permitiría sacar adelante las obras porque se generaría un perjuicio irreparable», asegura Redón.

Sin embargo, alcaldes y Gobierno avistan que de aquí a diez años el proyecto estará en funcionamiento, pero lo expresan con matices diferentes. Granados confía en que la adquisición de los terrenos por parte de Hard Rock sea «a finales de año» y que el primer semestre de 2023 se coloque la primera piedra a fin de que de aquí a un par de años abrir puertas. Según explica, la última reunión que mantuvo con los promotores estadounidenses fue «hace unos meses, antes del verano» y siguen «muy ilusionados». Una percepción que comparte Pallarès, que sin embargo e igual que Pere Segura, no se atreve a poner fechas. En cambio, desde la plataforma opositora, Redón lo tiene claro: «los terrenos estarán igual que ahora». diarimes

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