DESDE LA AVENIDA
En misa y repicando
Juan Ferrer Alpera

No se puede estar en misa y repicando. Eso me decía mi abuelita cuando yo trataba de estar en varios frentes de trabajo al propio tiempo. Y en alguno fallaba, o no daba el rendimiento adecuado o priorizaba una labor en demérito de otra. Resumiendo: que el refrán de la abuela desprendía toda una lección extraída de la vieja sabiduría del pueblo, la que desde su aparente simpleza ejerce un magisterio popular del que conviene tomar nota.

Hace poco comentábamos desde el ventanal de la avenida el tema del asociacionismo y su proliferación. Que casi satura al sector de agrupaciones de toda laya y condición. Y dentro de ése batiburrillo de siglas hay caballeros que están en varias de ellas. Y representando en cada caso a un subsector específico. O sea que hay empresarios que defienden en un sitio a los bingos, en otros a las máquinas, más allá a los salones y por último a los casinos. Y de propina se apuntan a las asociaciones del juego online. Lo dicho: van al copo y quieren estar en todas las salsas como el perejil.

El otro día, en una asamblea sectorial, me decía un abogado: “pues no veas si lo tiene difícil fulano, que está aquí representando a muchos salones y luego tiene que dar la cara por los bingos, que también es dueño de varios.”Y uno, desde la distancia, no vio al caballero en cuestión ni tenso ni encogido. Trasladaba una imagen tranquila, poco dada a las intervenciones pero tomando buena nota de todo lo que  acontecía a su alrededor.

En éste caso se estaba en misa y repicando. Y es una postura que suele repetirse en no pocas asociaciones, donde se sientan directivos con fuertes intereses en varios subsectores sin que suceda nada. ¿ Como se defiende una cosa y la contraria ? Aquí juegan la habilidad dialéctica del individuo y su sentido de la discreción. Su olfato para cazarlas al vuelo, tomar nota y extraer conclusiones. Y seguir barajando las cartas. Una miaja de incorrección si creo que hay en éstas presencias múltiples en varios frentes a la vez. Que en tiempos de guerra podrían interpretarse como un ejercicio de espionaje empresarial. Pero aquí somos todos buena gente y mientras uno pague las cuotas se puede estar en misa y repicando. Y todos tan campantes. Mi abuela se equivocaba, se puede estar en ambos lados. 

 

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